El León y el Toro
En la vasta y verde pradera, un león astuto ideó un plan para capturar a un toro corpulento y robusto. Sabiendo que no podía vencer al toro por la fuerza, decidió recurrir a la astucia. Se acercó al toro con una propuesta aparentemente amistosa: «He sacrificado un carnero y me gustaría compartirlo contigo», dijo el león con una sonrisa engañosa. Su verdadero plan era atacar al toro una vez que se hubiera relajado en el banquete.
El toro, intrigado por la invitación, decidió acudir al lugar indicado por el león. Sin embargo, al llegar, una vista inusual lo recibió: grandes fuentes y asadores estaban preparados, pero no había rastro de un carnero. Con una inteligencia aguda, el toro sospechó del engaño y se marchó inmediatamente sin pronunciar una sola palabra.
El león, confundido por la repentina partida del toro, le preguntó por qué se iba sin haber hecho nada malo. El toro, con una voz tranquila pero firme, respondió: «Los preparativos que has hecho no son para un carnero, sino para un toro. Tu engaño es claro.»
El toro había demostrado que, además de su fuerza física, poseía una astucia que le permitía reconocer y evitar las trampas. Esta historia se convirtió en un recordatorio para todos en la pradera: siempre es esencial observar y analizar cuidadosamente el entorno, pues así se está mejor protegido de los peligros, especialmente de aquellos disfrazados de amistad.



