Las Liebres y las Ranas
En un bosque, habitado por numerosas criaturas, vivía un grupo de liebres siempre asustadizas y nerviosas. Un día, cansadas de su constante miedo a los cazadores, a los perros feroces y a las sombras acechantes del bosque, las liebres se reunieron en una asamblea bajo un anciano roble. «¿Por qué vivir siempre en el temor?» decía una. «Preferimos morir a seguir viviendo atemorizadas», exclamaba otra.
Con una decisión tan sombría como su desesperanza, las liebres decidieron poner fin a sus miedos lanzándose a un estanque cercano. Pero justo cuando se dirigían en estampida hacia el agua, su carrera sobresaltó a un grupo de ranas que descansaban tranquilamente en la orilla. Las ranas, asustadas por el inesperado tumulto, saltaron precipitadamente al agua para esconderse.
Una liebre, al observar la reacción de las ranas, se detuvo abruptamente y exclamó: «¡Esperen! ¡Miren a esas pobres ranas! Incluso ellas sienten más miedo que nosotros. Si hay seres que viven con más temor, ¿realmente deseamos acabar con nuestra vida tan apresuradamente?»
Las demás liebres se detuvieron y reflexionaron sobre las palabras de su compañera. Comprendieron que, a pesar de sus miedos, aún tenían la capacidad de provocar temor en otros, y que tal vez no todo era tan desesperanzador como parecía.



