La hormiga

La Hormiga

En los tiempos antiguos, cuando los dioses todavía moldeaban el destino de los seres vivos, había un hombre dedicado a la agricultura, conocido tanto por su diligencia en el trabajo como por su insaciable codicia. No solo cosechaba los frutos de su labor, sino que, movido por la envidia, robaba las cosechas de sus vecinos bajo el manto de la noche.

La avaricia de este hombre atrajo la ira de Zeus, el rey de los dioses, quien decidió darle una lección. Con un poderoso hechizo, transformó al hombre en una hormiga. “Ahora recogerás granos toda tu vida, pero como un diminuto insecto”, proclamó Zeus.

La nueva hormiga, aunque transformada en forma, conservó su antiguo espíritu. Incansable y obsesiva, se dedicó a recolectar granos de trigo y cebada, no solo los suyos, sino también los ajenos, acumulándolos en vastas reservas subterráneas.