El Castor y el Precio de la Supervivencia
En los humedales silenciosos y remotos, habitaba un castor astuto y diligente, conocido por su habilidad para construir diques y por una particularidad única en su anatomía. Se decía que ciertas partes de su cuerpo poseían propiedades curativas, lo que lo convertía en blanco de cazadores y curanderos.
Un día, mientras el castor recogía ramas para su dique, se percató de que estaba siendo perseguido por un grupo de cazadores, ansiosos por obtener las preciadas partes de su cuerpo. Con la agilidad que le caracterizaba, el castor se lanzó a una frenética carrera, utilizando su conocimiento del terreno para intentar despistar a sus perseguidores.
Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, los cazadores se acercaban cada vez más. En ese momento crítico, el castor tomó una decisión sorprendente: con un acto de sacrificio extremo, se mutiló a sí mismo, dejando atrás las partes que sus perseguidores anhelaban. Al encontrar su objetivo en el suelo, los cazadores perdieron interés en el castor y se retiraron.
Herido pero libre, el castor se refugió en las aguas tranquilas de su hogar. A pesar de su pérdida, había ganado algo más valioso: su vida.



