El Lobo Flautista y el Cabrito
En una tarde donde el peligro acechaba en el tranquilo campo, un joven cabrito se separó accidentalmente de su rebaño y se encontró cara a cara con un hambriento lobo. Resignado a su suerte pero deseoso de un último momento de dignidad, el cabrito hizo una inusual petición al lobo: «Sé que seré tu almuerzo, señor lobo, pero antes de que me devores, ¿podrías tocar la flauta mientras bailo por última vez?»
El lobo, intrigado por esta peculiar solicitud y viendo una oportunidad para divertirse antes de su festín, accedió. Comenzó a tocar la flauta mientras el cabrito danzaba. Sin embargo, la música atrajo la atención de los perros guardianes del rebaño, que no estaban lejos.
Al oír el sonido, los perros corrieron hacia el lugar, y el lobo, sorprendido por la aparición repentina de los perros, tuvo que huir para salvar su vida. En medio de su huida, el lobo reflexionó amargamente sobre su error: «Me lo tengo bien merecido, porque siendo un cazador, no debí distraerme con la flauta. Debería haberme concentrado en lo que mejor sé hacer.»
La fábula del lobo flautista y el cabrito se convirtió en una enseñanza sobre la importancia de conocer y valorar nuestras propias habilidades y limitaciones. Nos recuerda que antes de emprender una nueva tarea o desviarnos de nuestro camino, debemos considerar cuidadosamente nuestras capacidades y las circunstancias que nos rodean.



