El Lobo y la Grulla

El Lobo y la Grulla

En las profundidades del bosque, un lobo experimentó un inesperado contratiempo. Mientras devoraba vorazmente su presa, un hueso se le atragantó en la garganta, causándole un gran malestar. Desesperado y angustiado, comenzó a buscar ayuda con urgencia.

En su frenética búsqueda, se encontró con una grulla. Con voz ahogada por el dolor, el lobo le suplicó a la grulla que le salvara, prometiendo una recompensa generosa. La grulla, movida por la compasión y la promesa de una recompensa, accedió a ayudar. Con habilidad y cuidado, introdujo su largo cuello en la boca del lobo y extrajo el hueso, liberando al lobo de su agonía.

Una vez realizada la hazaña, la grulla solicitó el pago prometido. Sin embargo, el lobo, ahora libre de dolor y mostrando su verdadera naturaleza, respondió con descaro: «Oye amiga, ¿no te parece suficiente recompensa haber sacado tu cabeza sana y salva de mi boca?»

La grulla se retiró, lamentando haber confiado en la palabra de un lobo. La experiencia le enseñó una valiosa lección: nunca debes esperar gratitud o justa recompensa al hacer favores a los malvados, corruptos o deshonestos. A menudo, la única recompensa que puedes esperar de ellos es salir ileso de la situación.