Los Caracoles

Los Caracoles

En una tranquila tarde de otoño, el hijo de un labrador se dedicaba a tostar caracoles en una vieja sartén sobre las brasas. Mientras giraba la sartén, escuchaba el crepitar de los caracoles y veía cómo sus conchas se oscurecían y resquebrajaban bajo el intenso calor.

El muchacho, con una mezcla de curiosidad y asombro, se dirigió a los caracoles: «¡Pobres criaturas! ¿Cómo pueden seguir cantando mientras sus hogares se consumen por el fuego?»

Lo que para el joven labrador sonaba como una melodía, no era más que el sonido de los caracoles luchando en vano por escapar del calor que consumía sus conchas. Esta escena le hizo reflexionar sobre la importancia de comprender la situación real antes de sacar conclusiones precipitadas.